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El camino

LA ORACIÓN DEL CRISTIANO. (1) Delante de Dios.

El hombre es el único ser sobre la tierra que puede dirigirse a aquel que es su origen y su última razón de ser. El pájaro se contenta con buscar su comida y cebar a sus crías; la vaca pasta la hierba, duerme, pare novillos, nos da leche y muere sin que piense jamás en su criador; el hombre, empero, puede arrodillarse en adoración ante el misterio de su origen.

LA ORACIÓN DEL CRISTIANO. (2)Caminos de la oración

¿Qué palabra, pues, nos dirige Dios?

LA ORACIÓN DEL CRISTIANO. (3)La oración litúrgica

Así pues, la eucaristía y los otros sacramentos no son cosas privadas, sino que pertenecen a la Iglesia como comunidad.Orientada en torno a la celebración de la eucaristía, existe otra oración que recibe su forma de la Iglesia como comunidad.

LA ORACIÓN DEL CRISTIANO. (4)Orar solos

Hay también un modo de orar en silencio De él habla Jesús cuando dice «Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu apo­sento y, cerrada la puerta, ora a tu Padre en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te dará la recompensa» (Mt 6, 6).  Y Él mis­mo lo hizo así   en el desierto, entre las fieras, sobre un monte.

LA ORACIÓN DEL CRISTIANO. (5)Dios es siempre más grande

¿Una respuesta? ¿Podemos entonces hablar con Dios? ¿Pode­mos realmente dirigirnos a Él como a una persona?

LA ORACIÓN DEL CRISTIANO. (6)No puede haber oración desvinculada de nuestra vida

Pero esta oración no debe aislarse de nuestro ordinario queha­cer. No debe ser recoleto parque religioso, al margen de nuestra vida real. Es menester insertar nuestra oración en el ritmo de nuestra vida con todos sus altibajos.

LA ORACIÓN DEL CRISTIANO. (7)Hay muchos modos de orar

Repasemos ahora brevemente los muchos modos en que se pue­de orar. Quien ama a Dios, le dirá a menudo algo entre día. Como hay muchos que maldicen sin darse cuenta, así hay otros (¿o tal vez los mismos?) que dicen a menudo, dándose cuenta, en su co­razón: «Ayúdame», o bien: «Dame paciencia», o bien: «¡ Gracias !» Son pequeñas manifestaciones de las grandes actitudes fundamen­tales: fe, esperanza y caridad.

LA ORACIÓN DEL CRISTIANO. (8)Así rezan las laudes del domingo

Muchos tienen la costumbre de ofrecer a Dios por la mañana y en forma explícito el día y sus acciones. El hacerlo puede ser real­mente bueno, pero sin olvidar que nuestros días y nuestras acciones serán de Dios no por la fórmula de ofrecimiento, ni siquiera por nuestra intención o deseo, sino por la obediencia a la misión más honda de nuestra vida.

LA ORACIÓN DEL CRISTIANO. (9)Oración contemplativa

El que desee conocer cada vez mejor a Dios, debe meditar reve­rentemente sobre Él. Nos arrodillamos, se considera, palabra por pa­labra, una oración (el padrenuestro o un salmo), un episodio del evan­gelio o una virtud (la paciencia, el espíritu de servicio o de sacrifi­cio, etc.). Sobre ello hablamos con Dios, y de la consideración y del coloquio divino sacamos claridad, fuerza y amor.

LA ORACIÓN DEL CRISTIANO. (10)Los caminos de la mística

Con la oración de quietud no acaba el camino hacia una experien­cia de Dios siempre mayor. La contemplación pasa por períodos de luz y oscuridad — toda historia de amor tiene sus altos y bajos — hacia una sencillez cada vez más profunda. El alma siente con fuer­za creciente no ser ella la que obra, sino Dios. Esta manera de orar se llama oración mística, denominación que nada tiene que ver con lo vago y confuso, sino que indica la experiencia de la cercanía del poder y del amor de Dios.

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